jueves, 21 de febrero de 2013

Acostumbrándome a la "fama"

Puede parecer divertido e incluso fantástico que hablen de ti, pero creedme: aunque no lo parezca, soy tímido y me pongo nervioso en seguida.  Ver mi foto en diferentes publicaciones, me hace sonreír, pero a la vez me cohíbe.

El año 2012 ha sido, literariamente hablando, mi año: dos novelas a la vanguardia.  La primera, es bestseller por dos veces, la segunda, me ofrece un premio literario. Pero si digo que asusta, es cierto.

La gente de mi alrededor sabe que ya he terminado mi tercera novela, que se titula "Y ahora, ¿qué?", una obra que, bajo mi punto de vista, es la más madura hasta ahora y en la que se puede apreciar el aprendizaje de la escritura.

Los pintores aprender a pintar obra tras obra, y los escritores, no íbamos a ser menos.

"Ilusiones de marfil" se forjó dentro del género "chick-lit", con mucho diálogo y escenas divertidas, por mucho que pueda chocar, pero, en ese momento era lo que me apetecía.  Además, los antiguos poetas formaban sus estrofas intentando enamorar a sus "Dulcineas", yo quise enamorar al verdadero "Rubén" con una historia que era la que deseaba en ese momento.  No tuve suerte, no le enamoré, pero hoy en día somos buenos amigos y cuando leo la historia, me enternece.  Por cierto: trabajo en la segunda parte.

Me gusta mucho las críticas que está recibiendo "Lo que queda de mí", pues desde un buen principio avisan de que si se buscan acrobacias literarias, mejor cambien de novela.  Y así pienso yo, que reconozco que la historia es preciosa, veraz y próxima, aunque la calidad literaria dista de una obra maestra.  Estoy preparado para las críticas dañinas, que las habrá, de eso estoy seguro.

No sé si alguna vez lograré alcanzar la calidad de otros escritores, pero, reconociendo mis limitaciones de narración (que voy mejorando día a día), el lector se encontrará con una lectura plana, rápida, sencilla.  Vamos, como soy yo.

En música, Montserrat Caballé ha sido (para mí) la mejor soprano de la historia, pero, Nena Daconte me fascina.  Dos voces diferentes, pues no siempre me gusta escuchar notas que pueden hacer romper una copa.  En ocasiones, me interesa perderme en el contenido de la letra.  Hay pequeñas voces que son grandes en sentido.











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