sábado, 9 de febrero de 2013

Mollet del Vallès

Mollet del Vallès fue el lugar donde nací, al principio de la década de los 70, cuando mi barrio no dejaba de ser una zona obrera de inmigrantes procedentes del sur de España.


Fue una época austera, con presupuestos ajustados y menús fijos cada semana en cada hogar.... no habían lujos, ni grandes aspiraciones... ni sus consecuentes frustaciones, solamente crecimos en una época en la que todo el mundo tenía un futuro asegurado, en el que estar en el paro era prácticamente una verguenza.

De pequeño, cuando nada tienes, nada necesitas, por lo que crecer entre aquellas calles repletas de bloques pisos no muy altos, con niños de mi misma realidad social, vamos, hijos de familias obreras justitas, fue de lo más normal. La era, calles Borrell, Ferrocarril, San Juan y Cervantes, el colegio Garicano (hoy en día Salvat Papasseit) y la piscina, donde trabaja el padre de un amigo mío, eran mi territorio.  

Sonidos de la sierra de pescadería cortanto el pescado con su cuchillo eléctrico, la pulidora de la pequeña carpintería del sótano de mi bloque y los gritos de las madres llamando a sus hijos a comer, fueron la tónica de mi cotidianidad.  Todos los hogares olían a legumbres cocidas, con una simple estufa para calentar todo el piso y como mucho, una coca-cola los fines de semana.

Había un esplai, donde los sábados por la mañana nos juntábamos los niños que podíamos pagar la cuota mensual, y justo, era el lugar donde hacíamos catequésis.

La fiesta mayor era genial, con sus increíbles atracciones, en especial, "La barca" me fascinaba con su oscilación vertical, o el látigo "Piqueras".  Subir a ellas, no costaba más de 35 ptas.

De vez en cuando venía el circo... imaginad qué clase de circo acudía a ese tipo de barrio en el que comenzaba a proliferar el tráfico de drogas... pero era igual: era un circo y por 25 ptas tenías diversión para toda la tarde...

Y así pasaron los años, entre las horas de colegio, la despreocupación de poder jugar en la calle y tranquilidad de nuestras madres sabiendo que estábamos bien.

Ahora regreso a Mollet, tantísimos años despues, para reencontrarme con mi niñez y antiguos compañeros de clase.  Por supuesto que daré un paseo por mi barrio, aunque esté plagado de "inmigrantes" (curioso, de pequeño, esa clase social era la mía...).  Iré hasta mi antiguo colegio y  pasearé por el patio que me vio crecer.

Orgulloso de ser de Mollet, de haberme formado y crecido en un lugar del que nunca me he olvidado.

Carles Peña y su librería, L'Illa, me han ofrecido la oportunidad de regresar, y yo, estaré siempre agradecido por ello.







1 comentario:

  1. Ay Sergi esa presentación en Mollet... Si es posible, graba algo de la misma y nos lo muestras a los que tenemos el cuerpo en un lugar y el alma en otro.
    Muchas felicidades por tus éxitos.
    Un abrazo.

    Maricarmen

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