lunes, 9 de septiembre de 2013

Entre olimpiadas y nacionalismo

Creo que es la primera vez que hablo de política, y es que, por mucho que intente ser neutral, me tiene un poco cansado el estúpido estereotipo de que los catalanes y madrileños nos odiemos a muerte, porque, basándome en mi experiencia, puedo decir con la boca abierta que jamás me han tratado tan bien, y de forma educada, como en Madrid.

Me fastidia que se politice un sentimiento nacionalista o  una candidatura olímpica.  Veamos, Barcelona fue capital de los juegos porque era la ciudad del Sr. Samaranch, ahora, creo que en el 92 se demostró que se podía enfocar de una forma diferente el negocio del deporte.  Y así fue, fueron unos juegos maravillosos que, hasta el más contrario de Cataluña, reconocerá que pasaron a la historia por ser los primeros totalmente esponsorizados y patrocinados por capital privado, cosa que, por mucho que no guste al resto del Estado, no pasa con Madrid.

Claro que me hubiera gustado que la capital española fuera sede, ¿cómo no?, pero, no se puede negar que se ha endeudado tanto las arcas del gobierno madrileño que lo convierte en un "vestir un santo para desvestir a otro".  Lo siento pero es así.

Referente a que si aquí no se habla a nadie en castellano y bla bla bla, pues, señores, aquí estoy yo, hablo y escribo castellano a la perfección, por lo que el comentario que me hizo un dependiente en Chueca a lo "todos los estudiantes salimos de la tienda porque no nos quisieron hablar en castellano", no me lo creo... y aún menos de un comercio en la Costa Brava, donde por norma, se hablan hasta seis idiomas.

Madrid y Barcelona son dos ciudades maravillosas en las que gente más increíble aún, hacen su día a día lejos de la polícita y sonrisas del PP, que parece que la polémica es lo único que alimenta el hecho de que sean corruptos y, para más regodeo, nieguen evidencias.

No soporto a Rajoy, pero, aún menos a Mas.

Una amiga mía en Brasil entrevistó al President, y cuando le comentó una conversación que tuvimos el pasado verano (en Cataluña nos preocupa más el paro que la independencia), se limitó a sonreír...

La política no es más que una creencia social totalmente basada en estatutos de "agarra la silla y disfruta del poder".

Echo de menos los tiempos en los que la vocación era el timón profesional.  No olvidemos que los políticos cobran y viajan en primera a dietas pagadas.




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